Solución simple para aprovechar el jamón sobrante: sopa de codillo reconfortante
¿Sobran restos de jamón? Esta sopa de codillo, con solo cuatro ingredientes, transforma ese excedente en un plato sustancioso y lleno de sabor. Una receta que evoca recuerdos de hogar y ofrece un respiro en las noches frías.

Sopa de codillo: una forma sencilla de evitar el desperdicio alimentario
Esta sopa, un clásico reconfortante para muchas familias, aprovecha al máximo los restos de jamón, reduciendo el desperdicio. La receta, sorprendentemente simple, permite crear un caldo rico y sabroso con trozos tiernos de jamón, patatas y judías verdes.
La idea surgió de la experiencia personal de la autora, quien recuerda que su madre preparaba esta sopa después de cada cena de jamón. Un plato nutritivo, económico y perfecto para alimentar a una familia grande.
¿Por qué destacar esta sopa? No solo es una solución práctica para el excedente de jamón, sino que también ofrece una alternativa saludable y deliciosa para los días de frío. El secreto reside en el cocinado lento y prolongado, que extrae todo el sabor del codillo y lo disuelve en un caldo aromático.
Ingredientes básicos: La belleza de esta sopa radica en su sencillez. Solo necesitas un codillo de jamón, patatas, judías verdes y pimienta. Esta lista de ingredientes se puede adaptar fácilmente según lo que tengas disponible.
El proceso: El codillo se cocina a fuego lento durante varias horas, lo que permite que la carne se desprenda fácilmente del hueso. Después, se añaden las patatas y las judías verdes para completar el plato. Un toque de pimienta realza el sabor sin necesidad de sal, ya que el jamón aporta suficiente salinidad.
Variaciones: Puedes personalizar esta sopa añadiendo otros vegetales como zanahorias, cebollas o guisantes. También puedes incluir legumbres como lentejas o garbanzos para aumentar su valor nutricional y textura.
La clave está en la paciencia: el cocinado lento permite que los sabores se mezclen y se intensifiquen.
Conservación: Esta sopa se conserva bien en el frigorífico hasta por cinco días. Además, se congela a la perfección, lo que la convierte en una opción ideal para tener siempre a mano un plato reconfortante.
Este plato es la prueba de que a veces, las recetas más sencillas son las que más satisfacen.
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Tiempo de preparación: 5 minutos
Tiempo de cocción: 3 horas 30 minutos
Rendimiento: 8 porciones
Calorías: 91 kcal
Autor: Carrian Cheney
Equipo: Wusthof Knives, Swivel Peeler, Large Pot
Ingredientes: 1 Codillo de jamón con algo de carne adherida, 4 patatas medianas cortadas (peladas o no), 2 tazas de judías verdes frescas cortadas en trozos de 1-2 pulgadas, Agua, Pimienta al gusto
Instrucciones: Corta alrededor del hueso central del jamón, dejando una pulgada o más de carne adherida. Coloca el hueso en una olla grande y cúbrelo con agua hasta que quede cubierto. Calienta a fuego medio-bajo hasta que hierva suavemente. Deja cocinar durante 3-4 horas, añadiendo más agua según sea necesario. Una hora antes de servir, retira el hueso y la carne, desmenúzala y vuelve a añadirla a la olla. Agrega las patatas y las judías verdes y cocina durante 30 minutos más o hasta que las patatas estén tiernas. Añade pimienta al gusto. Se puede comprar el codillo en tu carnicería local si deseas esta sopa sin tener que utilizar restos de jamón. Esta sopa se congela muy bien. Deja que se enfríe completamente, colócala en una bolsa hermética, eliminando todo el aire, y métela en el congelador. Descongela en el frigorífico durante la noche y luego calienta en una olla.
Esta sopa, con su sabor profundo y reconfortante, es más que una comida, es una conexión con los recuerdos y una forma de valorar cada ingrediente.